16 de julio de 2009

VUELTA AL TAJO

Volver al trabajo después de unos días de relax no siempre es fácil. Hay quienes aprovechan para hacer lo que durante todo un año fueron incapaces de realizar; otros, los más, para enfrentarse cara a cara a la realidad familiar y a esos roces que durante los once meses del año restantes estuvieron agazapados, casi dormidos. Justamente en el lugar donde he pasado mis vacaciones me he encontrado con una de esas parejas. Matrimonios a los que el estrés de la vida actual y las múltiples ocupaciones que nos deja el día a día han “desacostumbrado” a vivir en pareja, ajenos a los problemas más intimos del uno y del otro. Dicen los expertos de hecho que durante los meses de verano se producen los mayores índices de separaciones y divorcios, dejando en evidencia lo complicado que son las relaciones humanas.

Otros, como es mi caso, aprovechamos los meses de ocio de forma más saludable, conociendo a personas interesantes, con las que poder hablar y no discutir que es mucho más enriquecedor y menos cansino. A ellos les dedico estas líneas a mi vuelta al mundo cotidiano, ese donde muchos aún no han podido siquiera tener vacaciones, mirando el reloj del tiempo y rezando por mantener un puesto de trabajo en estos duros tiempos de crisis. Descansar es hoy un privilegio para los que tenemos la suerte de contar con un empleo, una fortuna que no todos saben valorar en su justo término. Aprendiendo a vivir…

3 comentarios:

Laura dijo...

Bienvenida querida Susana, y encantada de tenerte de nuevo aquí renovada y feliz. Bs.

Anónimo dijo...

No te sientas mal, Padilla, igual es privilegio que debes saborear y despedirte de él.

Alfonso dijo...

Bienvenida, y completamente de acuerdo, en que los que trabajamos, algunos, no sabemos valorar lo que tenemos. Buen verano, queda mucho aún...