28 de julio de 2009

UN POST SINCERO...



Hay veces que son buenas las curas de humildad. Siempre he pensado que pedir perdón cuando uno se equivoca no está reñido con una cuestión de autoestima. Ponerse en el lugar del otro, solicitar sus disculpas no es sólo una bella acción que ennoblece a quien la practica sino un ejercicio de sana moralidad. Pocas veces los seres humanos ejercemos con acierto el concepto de empatía, ser capaces de situarnos emocionalmente al nivel de otra persona y sentir como ésta siente y padece. Para todos aquellos que alguna vez dañé de forma involuntaria, este post...

1 comentario:

Laura dijo...

Errar es humano y rectificar de sabios, pero no debemos temer cometer errores, eso sí, como decía Bertrand Russell, habiendo tantos errores nuevos que cometer, para qué repetir los antiguos!!! Ay mi niña puro corazón, ni saben algunos la suerte que les ha tocado al conocerte ¡ni cerniendo el mundo encontraría a alguien tan guapa por dentro como por fuera!!!!
Te quiero guapa porque yo si sé que tengo la suerte de tener una amiga magia. Bs