30 de julio de 2011

22 de julio de 2011

LA BBC DE CÁDIZ






Si estos días tiene el placer de conocer por primera vez nuestra provincia, apreciará el especial gracejo con quienes muchos y muchas se comunican. Uno de los vocablos que siempre ha despertado más simpatía en quien le escribe, entre los que se dedican profesionalmente a la realización de fotografías y audiovisuales de eventos, es eso de la BBC; o sea las bodas, bautizos y comuniones de Cádiz.

Unos fastos ni mucho menos venidos a menos a pesar de la crisis y de los decrépitos pronósticos financieros. Los gaditanos tenemos una singular atracción por la fiesta, por las reuniones sociales y también por las convenciones familiares de postín en las que de paso realizamos y dirigimos nuestro particular programa del corazón.

Quien les habla y como manda la tradición, asistirá estos próximos días a algunos de ellos. Buena forma de empezar el verano y de vaciar nuestros bolsillos. ¿No creen?...

Mis BBC´s confirmarán que eso de la crisis es algo que suena de pasada, porque socialmente no se puede ni se debe escatimar en recortes en tan señalados eventos, ni mucho menos se puede repetir vestuario de otro acto social anterior; y para colmo habrá que tirar de la cortesía y de la camaradería que nos caracteriza a la hora de saludar a quien sencillamente y como se dice también por estas tierras “te cae como tres patás en el estómago”.

Sin embargo las BBC´s de Cádiz no son muy distintas a las que se celebran por otros rincones de España, eso sí, las nuestras con más arte y con menos vergüenza. Yo particularmente me quedo con las de mi provincia, irrepetibles, salerosas, únicas y a veces, según el gusto de los organizadores, rozando el esperpento valle-inclaniano. Así somos.

Todo un argumento sin duda para declararlas Bien de Interés Cultural (BIC) para disfrute y regocijo de quienes no conocen nuestros ricos y variados atractivos de ocio. Claro, que esto último también es un chiste gaditano…

5 de julio de 2011

MARCADO A FUEGO

La decoración policromada marcada en la piel, conocida popularmente como tatuaje, no sólo representa un arte más o menos reconocido sino una filosofía de vida. Quienes lo portan, grabado a fuego en su piel, suelen ser personas altamente sensibles y con una sólida percepción de la vida, con fuertes convicciones y de gran autoestima, esa que les lleva a mostrar públicamente lo que más aman, sin tapujos ni vergüenzas adquiridas.


Siempre he admirado la valentía de los tatuados y las tatuadas, por su arrojo en una sociedad que no hace mucho consideraba suburbial este noble arte. Ahora las modas cambian y el tatoo, que dirían los anglo-parlantes, tiene algo de chic y de cult y hasta los personajes de mayor clase social presumen de alguno, como signo de elegancia y modernidad.


Yo conozco a uno de ellos, y simplemente es fascinante su amor por el tatuaje, y de forma más concreta por lo que en ellos ha marcado para siempre en su piel, consustancial para el resto de sus días. Presume como pocos padres de sus hijas, a las que lleva en brazo y gemelos; y al que ayer sumó uno más: el de su otra hija, no genética, pero impresa ya con letras de oro en su corazón. Gracias, gracias.

El camino, dicen, se demuestra andando y no cabe duda que otro nombre femenino se ha mezclado para siempre en las rendijas porosas de su piel y de su sangre. Una demostración de amor fuera de todo cuestionamiento y que sólo los hombres, las personas de verdad y limpias de corazón son capaces de llevar a la práctica….